QUIENES SOMOS
Permítanos en primer lugar agradecerle su interés por nuestro aceite de oliva y sinceramente esperamos que a ustedes y a sus clientes les guste comerlo tanto como a nosotros hacerlo.
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La Casona es una empresa familiar, creada en 1995, con una base territorial de olivar y terrenos de monte mediterráneo, situados a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar, en Pegalajar, provincia de Jaén, y dentro de la Comarca de Sierra Mágina.
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Todo el aceite de oliva que producimos es "virgen extra", procede de cultivo ecológico/orgánico, y tiene desde 1998, garantía del Comité Andaluz de Agricultura Ecológica, Organismo de Certificación según Reglamento C.E.2092/91.
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- Puesto que además procede de una explotación de olivar de mediano tamaño, en la finca "Puerto Alto" en Pegalajar, poseemos la Certificación de la Denominación de Origen Protegida de Sierra Mágina, Jaén.

- La mayor parte de nuestra explotación de aceite de oliva está a más de 1.000 metros de altura, con lo que alcanza la temperatura invernal límite para el olivo en estas latitudes.
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- Y ésto, que es un factor de riesgo para el arbolado, se convierte en un atributo para la cosecha, ya que, a esa altura, la limpieza de la atmósfera mejora la radiación solar interceptada por las hojas y optimiza el proceso de maduración, dando lugar a mayores contenidos grasos en los frutos, mayor contenido en ácido oleico y mejor sabor para el aceite de oliva obtenido.
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AGRICULTURA ECOLÓGICA
Para recuperar y mantener la fertilidad del suelo, practicamos una fertilización del suelo estrictamente orgánica (estiércol) o sembramos una leguminosa de invierno.
En ambos casos dejamos crecer la hierba, o la leguminosa, durante todo el invierno y primavera.
No utilizamos ningún tipo de herbicida, la hierba es nuestra seña de identidad.
Esparcimos homogéneamente por el suelo de la explotación el orujo y alpechines del proceso de extracción del aceite de oliva, y los residuos picados de la poda y, todo ello junto con la hierba crecida, lo enterramos superficialmente cuando se aproxima la estación seca.
De nuestra explotación sólo extraemos el aceite, lo demás se lo devolvemos a la tierra.
No utilizamos ningún tipo de insecticida. La única plaga que nos obligamos a controlar para que el fruto tenga calidad y limpieza, la mosca de la aceituna, la atrapamos con un trampeo masivo, con una trampa selectiva, sin insecticidas, en la que ponemos un cebo alimenticio y una feromona de atracción sexual que mantiene la población del insecto en niveles aceptables.
Después, lo procesamos al instante, a baja temperatura y dejamos los caldos decantar estáticamente. Por último microfiltramos los aceites para separar sólo los productos hidrosolubles mediante un microfiltro de mallas de acero inoxidable, que los deja, deliberadamente, algo turbios para mantener en ellos los componentes que los dotan de ese extraordinario sabor. A continuación, los clasificamos, los almacenamos en depósitos de acero inoxidable y los dejamos reposar en una bodega fresca y oscura.